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ANDALUCISTAS POR COIN

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sábado, 22 de agosto de 2009

mocion de censura en SIERRA DE YEGUAS

Andalucía, 22 de Agosto de 2009

NOTA DE PRENSA: MOCIÓN DE CENSURA SIERRA YEGUAS

El miembro de la Ejecutiva Nacional del PA, el malagueño, Oscar Pérez ha realizado las siguientes declaraciones tras la presentación de la moción de censura en el Municipio de Sierra Yeguas.

En primer lugar Oscar Pérez, ha declarado: “Ya dijimos que antes de la presentación de una moción de censura detrás habría un modelo de desarrollo para el municipio ya que tras los últimos meses la situación se estaba convirtiendo en insostenible. De todos es sabida la mala situación por la que pasa el consistorio de Sierra Yeguas y como segundo partido del municipio nos vemos en la obligación de tomar cartas en el asunto, la responsabilidad política no es solo criticar sino actuar cuando las circunstancias lo demandan”.

Desde la dirección provincial del Partido Andalucista de Málaga se ha autorizado esta moción de censura ya que por encima de los intereses partidistas, están los vecinos y vecinas de municipio de Sierra Yeguas y sus problemas, desde el andalucismo se van a dar respuestas a todos sus problemas.

El acuerdo entre el único concejal del PSOE y la Edil ex -popular Josefa Torres va a ser muy positivo para el municipio porque va a desbloquear de la situación de inoperancia total en la que está sumido el actual equipo de gobierno. Además, el único concejal del PSOE, José María González, se siente cómodo con el PA y sus tesis andalucistas, dejando a un lado las tesis socialistas. En definitiva un modelo de desarrollo desde la óptica andalucista.

Si ha esto le sumamos que el PP tiene al actual alcalde de baja en su partido, que los problemas en el seno del Grupo Popular no son los más propicios para el futuro del municipio, son éstos, aspectos que nos hacen llevar a cabo esta moción de censura. Siendo además reseñable, la bondad de la ex -edil popular, que renuncia a formar parte del nuevo equipo de gobierno, para eliminar así toda sospecha sobre su actuación.

Y para terminar, Oscar Pérez, afirma: “Deseo recordarle al actual alcalde del PP, que en el municipio no hay dos grupos políticos, sino tres, uno es el PP, un grupo roto por causas lamentables, otro es el PSOE que solo tiene un edil y muy cercano al andalucismo y el PA, el segundo grupo político del municipio y el que ha demostrado un sentido de la responsabilidad y coherencia poniendo por encima de todo los intereses de los vecinos de la localidad y no los partidistas, como sí parece hacer el PP”.

Sin más que agradecerles su atención, un cordial saludo:

Málaga a 22 de Agosto de 2009

Fdo: Oscar Camacho Rosales

(Vicesecretario-Portavoz Provincial del Partido Andalucista de Málaga)

sábado, 15 de agosto de 2009

PROGRAMA FERIA AGOSTO MALAGA PARTIDO ANDALUCISTA

Nos complace invitarte en la Feria de Málaga, a la caseta que este año el partido va a tener en la Plaza de la Constitución durante la Feria de Día.

El día 15 de agosto a partir de las 12:30 nos acompañará nuestra Secretaria General, Pilar Gonzalez. Te ruego que hagas lo posible por asistir para transmitirle el calor de las/os militantes de Málaga capital.

Te detallo el programa de actividades previsto con las de agrupaciones de la provincia:Día 15 de agosto : presentación y recepción de autoridades de los distintos sectores socio-económicos de la capital, con la asistencia de Pilar González.

Dia 18 de agosto : Comarca de la Axarquia y Costa del Sol

Día 20 de agosto : Comarcas de Antequera, Serranía de Ronda y Guadallhorce

Día 21 de agosto : Málaga Capital y Medios de Comunicación.Esperamos compartir buenos ratos contigo en la caseta del Partido Andalucista,tu partido, tu caseta, el Partido de Andalucía.Aprovecho la ocasión para enviarte mi mas cordial saludo.

viernes, 14 de agosto de 2009

FERIA AGOSTO / FINANCIACIÓN AUTONÓMICA

AYER CERRAMOS LA FERIA DE DÍA DE COIN , LA VERDAD ES QUE NO HA SIDO MUY NUMEROSA LA PARTICIPACIÓN , PERO AYER VIERNES FUE QUIZÁS EL MEJOR DÍA , NOSOTROS LOS ANDALUCISTAS LLEVÁBAMOS 2 TEMAS DE REIVINDICACIONES :

UN LOCAL/COMARCAL CUAL ES LA CONSTRUCCION YA DEL HOSPITAL COMARCAL
Y
OTRO NACIONAL TAL CUAL ES LA FINANCIACION AUTONÓMICA , POR ELLO LLEVÁBAMOS EN LAS CAMISETAS , PORQUE SI SOMOS MAS COMBRAMOS MENOS ? Y AHÍ VAN LOS DATOS EXTRAÍDOS DEL BLOG DE PILAR GONZALEZ


Cataluña: 7.364.0768 habitantes, 600.000 parados, 3.855 millones de euros de financiación.
Andalucía: 8.202.220 habitantes, 1.000.000 parados, 3.133 millones de euros de financiación.
No nos habían contado el cuento de la población? Como es posible que con un millón menos de habitantes reciban 722 millones de euros más?

martes, 11 de agosto de 2009

propuesta anticrisis

Carta dirigida a los señores: D. José Luis Rodríguez Zapatero, D. José Antonio Giñan , D. Mariano Rajoy y D. Javier Arenas.
Muy Sres. míos:
Ruego se permitan y me concedan unos minutos para atender esta carta. Comprendo que quizás estén muy ocupados pero lo que quiero contarles puede aportar un grano de arena para intentar apostar por el cambio del modelo productivo que tanto preconizan ustedes en sus discursos.
En primer lugar quisiera presentarme; soy un ciudadano andaluz de 52 años de edad de un pueblo de Málaga llamado Coín, médico de profesión, militante Andalucista y sobre todo preocupado porque nuestro pueblo andaluz y español salga de la crisis que todos padecemos.
En este pueblo maravilloso en donde vivo, la crisis economica ha producido un aumento considerable del paro, como en casi todos los pueblos de nuestra geografía , pero aquí a diferencia de otros disponemos de un recurso UNICO en el mundo (al menos así lo entiendo yo) cual es la DOLOMIA, mineral que es posible que ustedes conozcan , pero si no lo conocen les informo que este mineral es extraído de nuestras montañas y de nuestra tierra por ciertas empresas, fundamentalmente dos, PRODOMOSA y CANTERO Y GARRIDO. Este mineral es extraído y exportado a numerosas comunidades españolas y en otros casos a países europeos donde allí es transformado en diversos materiales: pinturas, cristales, cerámicas …etc (sus técnicos podrán informarles aún más de lo valioso de este mineral y de la cantidad de usos que puede tener).
Tras este proceso de transformación es devuelto a España con la consiguiente plusvalía que ello genera.
De todas maneras, me van a permitir que les envíe cierta información que les puede ser de utilidad, la cual les hago llegar además en un archivo adjunto.
Es la siguiente:
277
DOLOMÍA
1.- PANORAMA NACIONAL
La dolomía es un carbonato doble de calcio y magnesio que forma una serie de transición continúa
Con las calizas. Tiene innumerables aplicaciones industriales: como árido de machaqueo para construcción,
En la industria química, como roca ornamental, para la fabricación de cerámica, vidrio, pinturas (Blanco de
España), cargas blancas, refractarios, fundente siderúrgico y como corrector de acidez de suelos agrícolas.
Las especificaciones del mineral dependen del uso a que se destine. En general, se consideran
Impurezas la sílice, el hierro y la alúmina.
La dolomía cruda se consume normalmente molida, refiriéndose sus especificaciones al índice de
Blancura, composición química y tamaño de grano.
Sus aplicaciones son muy diversas:
• En la industria química, en la producción de cromatos y el refinado de azúcar
• En la del vidrio, como estabilizante para disminuir la tendencia a la desvitrificación
• En la industria cerámica, actúa como fundente y en la fabricación de “fritas” y esmaltes
• En agricultura, para neutralizar suelos ácidos y como aporte de Mg
• Como abrasivo, en el pulimentado de ciertos metales.
Otros productos comerciales son: la dolomía calcinada y la dolomía calcinada a muerte, sinterizada
o aglomerada.
La dolomía calcinada se produce a una temperatura entre 600º y 900º. Su utilización principal es:
• En siderurgia, como fluidificante de escorias y para disminuir la agresividad del arrabio sobre los
Refractarios básicos con que se forran los hornos
• En agricultura, como corrector de suelos
• En la fabricación de celulosa, como aporte de magnesia
• Para la obtención de Mg metálico
La dolomía calcinada a muerte o sinterizada se produce por calcinación, a temperaturas próximas a
1700º; la aglomerada o peletizada se produce por doble calcinación, primero se calcina a baja temperatura,
después se muele y peletiza el producto y, por último, se calcinan los pelletes a 1400º - 1500º. Para este
proceso se utiliza la mejor dolomía, en general con > 39% de MgO y < 1% de impurezas.
La mayoría de la producción se destina a la fabricación de diversos tipos de refractarios básicos.
1.1.- PRODUCCIÓN MINERA
Los datos de producción nacional de la dolomía presentan bastantes contradicciones, entre los que
se reflejan en la Estadística Minera y los suministrados por las diferentes empresas del sector. Esto puede ser
debido a la diferente sectorización del producto dentro del mercado, dando lugar a problemas en el ajuste
de las cifras.
278
En el Panorama Minero, y dentro del capítulo presente, vamos a referirnos únicamente a la dolomía
con aprovechamiento industrial fuera del sector de la construcción (hormigones, viales, terrazos, derivados
del cemento, piedras para escollera, etc.) y de la roca ornamental.
Los datos oficiales suministrados por el MINER, en cuanto a producciones para el año 1995, son de
763 330 t que representan un valor de 582 MPTA; lo que supone una disminución del 30% en volumen y del
5% en valor económico con respecto al año anterior.
Existen 32 explotaciones dentro de los sectores de los aglomerantes, productos cerámicos, diversos
(industria del vidrio, química básica, metalurgia básica, arenas de moldeo y cargas) y otros.
El gráfico que se adjunta detalla los diferentes utilizaciones industriales de la dolomía.
_APLICACIONES INDUSTRIALES
Otros 4,9% Aglomerantes 3,6% Cargas 8,2% Metalurgia 22,7% Vidrio 17,4% Cerámica 19,9% Refractarios 23,3%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Estadística Minera
La empresa Productos Dolomíticos de Málaga (PRODOMASA), posé dos canteras en Coín y tres
plantas de procesado, produciendo 520 000 t/año de varios tipos de productos dolomíticos. El 28% de esta
producción se destina a la industria química, el 40% a usos diversos (39%) y un 8% se comercializa como
áridos. PRODOMASA posee una planta de micronizado de 50 000 t/año y exporta el 50% de la producción.
Tudela Veguín, ubicada enAsturias, dispone de una cantera propia en producción y otra arrendada a
la antigua ENSIDESA. Comercializa, preferentemente, dolomía calcinada para la siderurgia integral;
habiendo vendido unas 90 000 t, de las cuales el 85% va a la siderurgia y el 15% restante se reparte entre la
agricultura y otras aplicaciones.
Productos Dolomíticos, S.A. cerró, a principios de año, su planta de Avilés.
El Grupo CALCINOR explota canteras en Bueras (Cantabria) y Peñas Negras (Castellón).
277
COMERCIO EXTERIOR DE LA DOLOMÍA (t y 103 PTA)
PRODUCTO IMPORTACIONES EXPORTACIONES
1993 1994 1995 1993 1994 1995
Cantidad Valor Cantidad Valor Cantidad Valor Cantidad Valor Cantidad Valor Cantidad Valor
1.2.- COMERCIO EXTERIOR
El comercio exterior de la dolomía para usos industriales, viene recogido en las Estadísticas de
Comercio Exterior en el Capítulo 25 y en la partida 2518. El cuadro que se incluye recoge los datos de
importaciones y exportaciones de la dolomía para usos industriales, descontados los correspondientes a
construcción y a roca ornamental.
En las importaciones de dolomía cruda se observa un descenso de volumen de un 32%, mientras
que la dolomía calcinada experimenta un importante aumento de casi el 600% y del 170% la dolomía
aglomerada.
Las exportaciones españolas de dolomía cruda aumentaron un 110% con respecto a 1994, existiendo
una cantidad simbólica para el caso de la calcinada (80 t).
En la tabla adjunta hay que reseñar que, el 94,5% de las importaciones y el 99,8% de las
exportaciones, se realizan con países miembros de la UE. Siendo el balance económico exportaciónimportación
claramente favorable a España en unos 165,5 MPTA.
1.3.- PERSPECTIVAS FUTURAS
Los avances tecnológicos se han centrado en la mejora de las técnicas de selección de frentes en
cantera, de las técnicas de clasificación granulométrica y de las de eliminación de impurezas.
El mercado de la dolomía demanda tamaños de partícula cada vez más pequeños. En la actualidad,
los requisitos ya rondan el 98% de partículas inferiores a 15 mm. Los molinos de alta velocidad con muy
poca dispersión de tamaños (entre 1 y 10 mm) parecen ir ganando terreno en el sector.
Y tras todo esto, muchos ciudadanos nos preguntamos ¿cómo es posible que la administración no haga nada por invertir en la transformación de la dolomía en nuestra tierra? ¿Por qué esta industria que podría ayudar a transformar la realidad social de nuestra tierra no se aprovecha aquí?
¿Saben ustedes cual ha sido la inversión en este campo en nuestra localidad? Que yo sepa… nada. Aunque estoy seguro de que a través del apoyo a las empresas extractoras se ha colaborado con algo, pero nos volvemos a preguntar…¿es suficiente?. ¿Cómo queremos cambiar el modelo productivo si las inversiones son solo para levantar calles y arreglar carreteras? que igualmente reconozco son necesarias, dicho sea de paso. Entiendo que el cambio de modelo productivo debe pasar indiscutiblemente por apostar por la industrialización de nuestros pueblos y comarcas, y aquí es donde yo quiero plantearles… ¿es NECESARIO que ustedes que son los que tienen el poder de decidir y el poder de apostar por derivar las inversiones hacia modelos productivos e innovadores, pueden seguir con las políticas de las subvenciones que ayudan evidentemente a dar de comer hoy pero que no facilitan el pan para mañana?.
Quizás me preguntarán por qué mando esta carta y la respuesta es tan sencilla como que ustedes gobiernan Coín (el alcalde es socialista), el delegado de empleo de Málaga, Juan Carlos LOMEÑA, es coino, el Sr. Griñan y Arenas seguro que conocen este asunto pues han estado en Coín y seguro que sus correligionarios le han hecho llegar esta inquietud y quizás estas soluciones.
Pero ahora es ya el momento, el momento de apostar de verdad por transformar el sistema productivo de nuestra tierra.
En fin, sólo espero con la remisión de esta carta que reflexionen, y decidan si pueden sobre este pueblo y esta comarca, que tanto necesita de inversiones productivas tras el caos de la crisis del ladrillo, y hagan con sus propuestas realidades para que esta industria se ubique en Coín, se mejore la comarca en su conjunto y en definitiva se transforme una zona necesitada de trabajo y no tanto de subsidios.
Reciban un cordial saludo

Guillermo Álvarez Martín 610.74.63.80 galvarezm@commalaga.com

lunes, 10 de agosto de 2009

Los grupos andalucistas homenajean a Blas Infante en el cine Jaúregui


Blas Infante, su memoria e ideales por una "Andalucía libre", volvieron 73 años después de su muerte al antiguo cine Jáuregui, donde estuvo preso ocho días antes de ser asesinado por miembros de la Falange en el kilómetro 4 de carretera de Carmona, en Sevilla.

Desde ayer, una placa-pegatina con una pequeña fotografía de Blas Infante sonriente preside el edificio del antiguo cine Jáuregui de Sevilla (ahora ocupado por un supermercado), que fue habilitado como cárcel en 1936 por los militares golpistas, informa Efe.

Tras ser detenido en Coria del Río, Infante pasó allí los últimos ocho días de su vida antes de ser fusilado.


Ocho organizaciones políticas y sindicales nacionalistas, como el Partido Andalucista, CUT-BAI, SAT, PSA, BNA o JJ AA, convocaron el acto por el 73 aniversario de su asesinato, al que asistieron alrededor de un centenar de personas. Un homenaje que, por primera vez, se celebró a las puertas del antiguo cine, ubicado en la actual Plaza Jerónimo de Córdoba.


Durante el acto, el abogado Estanislao Naranjo Infante, nieto del homenajeado, destacó ante los asistentes la "barbaridad y la infamia" jurídica y legal que supuso la sentencia de muerte dictada por un tribunal franquista contra su abuelo en 1940, cuatro años después de su fusilamiento.

Como acto simbólico de protesta, la sentencia fue públicamente destruida por los intervinientes antes de descubrirse la placa en la fachada del antiguo cine, donde los asistentes guardaron un minuto de silencio por la muerte recientemente de la hija mayor de Blas Infante, María Luisa.
Nación y pueblo.
Durante el homenaje, en el que intervinieron también dirigentes políticos como la secretaria general del PA, Pilar González, Juan Manuel Sánchez Gordillo (CUT-BAI) o Diego Cañamero (SAT), se leyó un comunicado conjunto en el que se criticaba que Andalucía siguiera "sin ser reconocida como Nación ni los andaluces como pueblo".

El mensaje de Blas Infante, "no sólo mantiene plena vigencia, sino que constituye la meta de las organizaciones nacionalistas andaluzas, por lo que seguiremos aspirando a la elaboración de un Estado libre andaluz", indica el manifiesto.

sábado, 8 de agosto de 2009

HOMENAJE A BLAS INFANTE

Hermanas y hermanos andaluces:

Me llamo Antonio Manuel.

Antonio por mi abuelo materno, El Carbonero.

Y Manuel por mi abuelo paterno, El Latonero.

Mi abuelo Antonio fue jornalero y anarquista. Se dejó la piel por los más débiles sin esperar que los más débiles se lo agradecieran. En el penal del Puerto aprendió a leer con Shakespeare y Cervantes. Él me enseñó a amar la vida, la cultura y la libertad más allá de lo saludable.

Mi abuelo Manuel fue artesano y apolítico. No estuvo en más cárcel que la de su conciencia y su taller de dos metros cuadrados. Mi padre todavía conserva las herramientas y la técnica artesanal de su padre. De ellos aprendí a poner el alma en todo lo que hago.

Mi abuelo Antonio y mi abuelo Manuel no se parecían en nada. Pero los dos se lavaban igual antes de comer. Se arremangaban hasta los codos. Se mojaban la cara. Se frotaban los ojos. La boca. Las orejas. Tomaban y expulsaban el agua por la nariz. Y terminaban frotándose el pelo.

El año pasado estuve en la Gran Mezquita de Agadez en Níger. Yo no soy musulmán. Así que para entrar en ella tuve que imitar a un niño que hacía la ablución a mi lado. El niño se arremangó hasta los codos. Se mojó la cara. Se frotó los ojos. La boca. Las orejas. Tomó y expulsó el agua por la nariz. Y terminó frotándose el pelo. Aquel niño negro y africano se lavó exactamente igual que mis abuelos antes de comer. O mejor dicho: mis abuelos andaluces se lavaban como musulmanes antes de rezar. Como lo hicieron los padres de sus padres. Sin saber por qué. Mi padre todavía se lava así.

Yo no.

Mi abuela Rosario era jornalera. Y mi abuela Angelita, modista. La una casi atea. La otra, católica. Diferentes como la noche y el día. Pero las dos hacían sábado. Brillara el sol o lloviera a mares, mis abuelas abrían las ventanas, los balcones, las puertas. Las dos ponían la casa patas arriba. Y las dos desnudaban las tripas de su hogar a los ojos de la gente. Cualquiera que pasara por la calle sabía el color de las sábanas, del suelo, de las sillas, del techo. Siempre me pregunté por qué limpiaban así incluso cuando la humedad del ambiente lo desaconsejaba. ¿Por qué precisamente un sábado, un día normal para la mujer enclaustrada de entonces? ¿Y por qué de rodillas si el resto de la semana fregaban de pie?

Los judíos no pueden realizar actividad alguna durante el sabbat. Desde el ocaso del viernes al ocaso del sábado. No trabajan fuera ni dentro de casa. No pueden cocinar. Ni encender fuego siquiera. Hasta hace bien poco, parecer judío o morisco en Andalucía implicaba expropiación, destierro, cárcel o muerte. Muchos salvaron sus negocios acusando a la competencia de herejía. Moro o marrano aún son insultos socialmente aceptados.

Las mujeres que limpiaban su casa como esclavas, todos los sábados, con las puertas y las ventanas abiertas de par en par, se estaban autoexculpando públicamente de parecer judías. Al principio lo hicieron para sobrevivir. Luego sus hijas y las hijas de sus hijas continuaron haciendo sábado sin saber por qué.

Mi madre todavía lo hace. Mis hermanas no. Ni yo tampoco.

Decía Blas Infante que todos los hombres y mujeres conducimos en sí, a nuestros abuelos arcaicos. Que nuestra vida actual es un complejo de vidas de nuestros antepasados, del cual somos una actual resultante. Y tenía razón. Pero yo, que me llamo como mis abuelos, que heredado de ellos su actitud vital en defensa de los más débiles, su pasión por Andalucía, la cultura y la libertad, no hago sábado como mi madre ni me lavo antes de comer como mi padre. ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Qué ha cambiado para que sea yo quien rompa una cadena de siglos? Sin lugar a dudas, ha cambiado Andalucía. Y nosotros con ella.

La realidad que conoció Blas Infante no es la realidad de ahora. Ni siquiera la realidad de hace 30 años. Andalucía es otra. Y otro el pueblo andaluz.

Andalucía no es la jornalera y subdesarrollada que marcó la infancia de Blas Infante y la mía propia.

Ni el pueblo andaluz el mismo de aquel 4 de diciembre que ni Blas Infante ni yo conocimos. Ese que dicen que movilizó a millones de andaluces para conseguir lo que todavía no ha conseguido ni conseguirá ningún otro pueblo de España. Cuentan que salieron a la calle con banderas prohibidas. Que pedían tierra y libertad. La tierra, con los pies en el suelo. La libertad, con los puños en alto, apretando el aire en señal de pertenencia. No fue un sentimiento impostado. Había verdad. Había Andalucía. Pero el tiempo aniquila con la misma desidia las emociones y las células de la cara. Aquello pasó y no volverá a pasar jamás.

Aceptémoslo.

Andalucía es otra.

Y otro el pueblo andaluz.

Y la culpa es mía. Y de mi generación. Nosotros ya no somos los hijos del agobio sino de la abundancia. Los hijos del consumo globalizado. Del bienestar. Ya no somos la generación de los puños rebeldes sino la generación de los puños dóciles. La generación de la indiferencia.

La generación que enterrará el alma de Andalucía.

Dicen que durante un viaje astral el cuerpo se separa del alma. Que te puedes mirar abajo y verte sin alma o mirar arriba y verte sin cuerpo. Y que no te mueres mientras no se rompa un cordón de plata que hilvana tu cuerpo con el alma.

Hace demasiado tiempo que el alma de Andalucía vive desligada de su cuerpo. Ocultando lo que fue y simulando lo que nunca a llegó a ser. Al principio, por instinto de supervivencia. Luego, sin saber por qué. Cultura es aquello que queda después de haber sido olvidado. Los andaluces olvidamos por qué nos lavamos las manos como musulmanes y por qué hacíamos sábado para no parecer judíos. Pero lo hemos seguido haciendo durante siglos como huellas vivas de nuestra resistencia cultural a un modo impuesto y extraño de entender la vida.

Blas Infante llamó a esta época de resistencia cultural “era flamenca”. Y la definió como una actitud, como un “fluir subterráneo, oculto o inexpreso, del estilo andaluz, creando sus hechos culturales como el ladrón que se oculta entre sombras”. No hay persona ni pueblo que hubiera sobrevivido a esta esquizofrenia sin perder la memoria y su identidad. Andalucía lo consiguió como siempre lo ha hecho: transformando la realidad para hacerla suya. Convirtiendo su instinto de conservación en cultura. Andalucía es camaleónica y ha hecho del mimetismo y del camuflaje su manera de ser y sobrevivir. Por eso, a pesar de todo, su alma ha permanecido casi intacta en esencia. Pero conmigo, con mi generación, buena parte de estas huellas, de nuestra cultura más auténtica, de nuestra actitud frente a la vida, de nuestra alma, se extinguirá para siempre.

Me refiero a la cultura íntimamente ligada al modo de vida rural y jornalero. A la cultura de la tierra. A la cultura de la resistencia. A la era flamenca. Los jornaleros han ejercido de reserva étnica de aquella Andalucía clandestina, morisca y conversa. Fueron el cordón de plata que la mantuvo viva. Hasta hoy. Con la desaparición del jornalero, se extingue su cultura. Y sin él, se extingue el alma de Andalucía.

Y sin alma, no somos nadie.

El alma de un pueblo es su identidad cultural. Y sólo las identidades culturales pueden y deben ser consideradas células madre de las identidades políticas. Blas Infante no creyó jamás en este orden mundial manejado por los Estados Nación, hijos bastardos de las guerras y los colonialismos. Blas Infante sólo creía en los pueblos culturales como unidades legítimas de poder político. Así pues, bastaría con aniquilar la identidad cultural de un pueblo, matar su alma, para acabar con su potencialidad política. Esa es la razón de ser y la trampa de la globalización: promover la uniformidad cultural en el planeta, eliminar las diferencias culturales entre los pueblos, banalizarlas o convertirlas en productos de consumo, y de esta manera instaurar un único gobierno mundial tolerado por las masas. Y hacia allí vamos como pájaros pinzones a los que se les arranca los ojos para que no dejen de cantar. Hacia el universalismo político que tanto repugnaba a Blas Infante.

Él lo predijo hace más de 80 años con su mágica intuición. Y lo condenó de esta forma: “Contra el reconocimiento de la libertad de los pueblos se ensaya otra resistencia basada en las patrañas: la del universalismo político. Esto es, concluir las distinciones populares en núcleos cada vez de mayor extensión y, siguiendo este criterio, llegar hasta el Estado Único, hasta el Parlamento único de la tierra. ¡Cualquiera se entendería en este parlamento! El centro adecuado geográfico de un Estado tan universalista debiera ser el Polo Norte”.

Pero con más esperanza que ingenuidad, el propio Infante creyó que no sería sencillo instaurar el universalismo político por dos razones: primero, porque la globalización más que simplificar las culturas las terminaría difundiendo por todo el planeta; y segundo, porque la individualidad cultural de los pueblos no se mata tan fácilmente. Para Blas Infante sería preciso que esos pueblos hubieran sido desplazados de sus territorios íntegramente, destruidos en su totalidad o trasladados en masa a otros territorios extraños, o sería necesario que el medio desapareciera o se transformara.

En ambas hipótesis, Infante se equivocó. Más bien le pudo el corazón a la cabeza. Porque ya no son necesarias las bombas atómicas, ni las deportaciones masivas, ni los genocidios colectivos, para acabar con las identidades culturales más frágiles: basta con el dinero y la televisión.

Blas Infante se negó a creerlo y ponía a nuestro pueblo como ejemplo de resistencia cultural frente al universalismo político. Decía que el utilitarismo europeo no había conseguido la uniformidad en Andalucía. Que Andalucía era pensar y sentir. Que el alma andaluza no se había ido. Que había quedado en sus pueblos, esclavizada en su propio solar. En la cultura jornalera. Y por eso gritaba Viva Andalucía Libre. Y lo insertó en nuestro himno para que al cantarlo reivindicáramos en voz alta la vitalidad del alma andaluza, libre del capitalismo insensible de Occidente. Lástima que aquella uniformidad cultural que no pudieron conseguir en quinientos años, estén a punto de lograrla en menos de treinta.

Aunque me duela decirlo, creo que los andaluces hemos roto el cordón de plata con nuestros antepasados porque el Estado del Bienestar, la Unión Europea y mil subproductos más de la globalización capitalista han acabado con la era flamenca. Y lo que es peor: han acabado con ella sin que hayamos tenido conciencia de haberla vivido. El alma sabia y rebelde de la Andalucía clandestina fue capaz de sobrevivir al desplazamiento masivo de moriscos y judíos, a la destrucción sentimental de Al Andalus, a la expropiación ilegal de nuestra tierra, a la ocultación de nuestra historia, al hambre, a la emigración, a la guerra, o a la represión contra los más débiles promovida en todas las épocas por toda clase de gobiernos.

Pero me temo que el alma anestesiada de la Andalucía de hoy no sobrevivirá a la deforestación ecológica, social, cultural y política que está provocando el consumo globalizado. La amenaza es ya una realidad. El futuro ya está aquí. Nuestras ciudades se parecen cada vez más a las de cualquier otra parte del planeta. Nuestros hijos ven las mismas series de televisión que en África o Asia. Juegan con las mismas consolas. Visten igual. Todos estudiarán en Europa y Estados Unidos. Sus paisajes cotidianos serán cada vez más parecidos. Cuando sean mayores, apenas si podrán votar entre dos franquicias políticas como en el resto de países civilizados. Y, por supuesto, nuestros hijos querrán consumir y consumir para sentirse fugazmente felices.

Igual que nosotros.

Pero quizá lo más doloroso será comprobar que nuestros hijos tampoco se la lavarán las manos como sus abuelos, porque jamás vieron a sus padres lavarse de esa manera. Y la culpa, esta vez, será nuestra. Todavía estamos a tiempo. Todavía quedan huellas vivas pero incomprendidas del alma de Andalucía en peligro de extinción. Si no tomamos conciencia de ellas y de lo que significan, mañana serán fósiles bajo tierra.

Por eso afirmo que Andalucía es otra. Y otro el pueblo andaluz. Yo acepto esta nueva realidad sin resignación ni nostalgia. Pero me niego a acatarla como tampoco la acataría Blas Infante. Porque si él estuviera aquí, vivo entre nosotros como yo siento que lo está, no permitiría la muerte del alma de su pueblo. De su identidad cultural. De su espíritu de resistencia. De su fundamento político. Y menos ahora, precisamente ahora, cuando su bandera verde, blanca y verde ondea en nuestras instituciones, cuando su himno se canta en las escuelas, cuando más poder autónomo hemos alcanzado en nuestra historia más reciente. Parece mentira que la misma utopía por la que se dejó la vida sea la que entierre el alma de Andalucía.

¿Y por qué la dejan morir? ¿A quien interesa la muerte del alma de Andalucía?

Sin duda, a los políticos que hoy no están aquí. A los políticos que la gobiernan. Y a los intereses que defienden. Los de su partido. En España. Los mismos políticos que juegan con nuestra deuda histórica, los mismos que hacen coincidir nuestras elecciones con las generales, los mismos que se reeligen indefinidamente, los mismos que desprecian a la sociedad civil cuando no son afines, los mismos que permiten los atentados urbanísticos en nuestra tierra, los oleoductos, los cementerios nucleares, las bases militares, los mismos que renunciaron a nuestros campos, a nuestra pesca, a nuestra energía, los mismos que utilizan y manipulan la figura, la obra y el pensamiento de Blas Infante. Los mismos que lo ignoraron entonces. Los mismos que todavía lo ignoran.

Y que hacen lo indecible para que los andaluces lo sigan ignorando.

A todos ellos les interesa que Andalucía se convierta en un ente clónico e invisible para los andaluces. Que sus noticias ocupen un par de páginas a lo sumo en mitad del periódico o un par de minutos de televisión entre los sucesos y los deportes. Y para conseguirlo, nada mejor que hacer invisible al propio Blas Infante. ¿Por qué tantas calles, plazas y bibliotecas y sin embargo no se estudia en los colegios que llevan su nombre? ¿Y por qué ahora esos políticos proclaman su andalucismo y a la vez se comportan como si le repugnara la palabra?

Porque la figura de Blas Infante es como un beso que enamora. Pero su pensamiento es como dinamita que estalla en los ojos. El discurso político de Blas Infante es rabiosamente contemporáneo. Revolucionario. Y, por supuesto, contrario a sus intereses.

Blas Infante decía que la muchedumbre era la masa y el pueblo su conciencia minoritaria. Por eso creía en la soberanía social, en la democracia directa y popular, en el poder del pueblo que se sabe y se siente libre, en la patria ciudadana, y desconfiaba de los partidos políticos y de sus estructuras. Decía que hay que estar siempre en guardia contra el enemigo común, el actual secuestro de la tierra, causa de todas las calamidades sociales. Creía en el universalismo humano desde el respeto a las diferencias. Intuyó que la crisis de Occidente no era ni política, ni económica sino humana, una crisis de humanidad. Decía que por encima de todos los estados políticos, el estado natural del ser humano era el de su libertad. Creía en el encuentro. En el alma. Y a fuerza de tanto decir, un día como hoy hace 72 años, lo callaron de un disparo.

A Blas Infante lo mataron antes de tiempo para no morir nunca. Su discurso todavía hoy resulta demasiado antisistema para ser conveniente. Por eso hoy, más que nunca, su pensamiento universalista, pacifista, intercultural, humanista, feminista, ecologista y libertario es la solución para Andalucía y desde Andalucía para la Humanidad entera.

Nos hallamos ante un momento crucial para nuestro planeta, para nuestra tierra, para nuestras vidas y la de nuestros hijos. Es la primera vez en la historia de la Humanidad en que el futuro no se percibe como progreso sino como amenaza. Para acaparar egoístamente todos los recursos planetarios, hemos provocado una deforestación ecológica, social, cultural y política sin precedentes en la historia de la Humanidad. Infinitamente más perversa y dañina que todas las guerras mundiales. La sociedad primermundista lo sabe y aún así no renuncia a su nivel de Bienestar. Las utopías han muerto. No hay ideología más allá del consumo globalizado. Nunca como ahora el ser humano ha tenido tanta conciencia de pertenecer a la Humanidad, y nunca como ahora el ser humano ha sido tan individualista.

Y entre la Humanidad y el individuo, cada vez más nada. Desaparecen las fronteras para el tránsito de información, mercancías y capitales pero no para los cayucos y las pateras. Los Estados-Nación comienzan a borrarse de las conciencias y de las economías mundiales. Todo tiende hacia el Universalismo político. Hacia un único gobierno mundial. Hacia la trampa. Y todo el mundo pica el anzuelo porque cada día el mundo se parece más al barrio londinense de Canden Town, donde las distintas culturas se compran y se venden como souvenirs a saldo, porque en el fondo sólo hay una cultura que nadie discute: el mercado. La única religión planetaria.

Decía Aristóteles que la mente es lo divino del hombre. Y yo digo que el corazón es lo humano de dios. El hombre lleva jugando a ser dios desde que es hombre. Pero nunca como ahora de una manera tan desalmada. Tan fáustica. El hombre contemporáneo es un dios sin corazón que ha normalizado la venta del alma al diablo para conseguir lo que desea. Y cuando al fin lo tiene, quiere más porque no tiene alma para disfrutarlo. Éste es el fundamento del absolutismo de mercado. Del liberalismo político y económico. La apariencia de libertad para escoger entre los productos que nos ofrecen. Y la perpetua insatisfacción. Uno es aparentemente más feliz mientras más tiene. Y mientras más tiene, más desea. Y mientras más desea, más infeliz. Y mientras más infeliz, más solo.

Y en medio de la nada, perdida y sin alma, víctima de todos estos procesos aniquiladores, sola, Andalucía.

Hay un reloj de sol en la cara norte de la Giralda de Sevilla. Un reloj de sol donde no da el sol. Cuenta la leyenda que lo colocó un filósofo andalusí antes de marcharse al Oriente, huyendo de la intransigencia y del integrismo irracional que se instaló en nuestra tierra. Para la cultura grecolatina, el tiempo es una línea horizontal donde el futuro queda delante y el pasado detrás. Para los musulmanes andalusíes, el tiempo es vertical, el pasado se asienta en los pies y el futuro apunta a las estrellas. De esta manera crece el individuo sobre lo vivido. El reloj de sol de la Giralda apunta hacia el sol de medianoche, hacia la luz entre las sombras, para que Andalucía no olvide lo vivido y mire siempre hacia el cielo. Para no perderse.

Blas Infante, otro hombre de luz, intuyó que este momento llegaría. Y nos dio el arma para combatirlo: el andalucismo.

¿Y en qué consiste el andalucismo de Blas Infante? En la lucha desde Andalucía contra el universalismo político. En la lucha por mantener la diversidad ecológica, cultural, social y política a todo lo ancho y alto del paralelo 36, para Andalucía, los pueblos y la Humanidad. Las causas justas no tienen patria. Y el andalucismo tampoco. Por eso me atrevo a afirmar que no hay mensaje más esperanzador ni utopía más atractiva que el andalucismo de Blas Infante como expresión paradigmática del universalismo humano en el planeta. El andalucismo de Blas Infante es como el reloj de sol de la Giralda: un referente de luz para que Andalucía no se pierda entre las sombras.

Esta vez la noche se llama globalización. Su coartada es la uniformidad. Y qué mejor metáfora para explicarla que el eslogan de un anuncio de coches:donde no hay diferencia queda la indiferencia. Los mismos paisajes. La misma gente. La misma cultura. Y contra ella combate el andalucismo.

La pérdida de biodiversidad es el componente básico del cambio climático: pierden las especies autóctonas y ganan las banales y exóticas. De ahí que los ecosistemas planetarios tiendan a homogeneizarse. Cada vez son más escasos nuestros linces, águilas y pinsapos y menor su capacidad de reproducción. Eso facilita que aumenten los ratones, urracas y eucaliptos, lo que “nos hace más parecidos a otros lugares”.

Lo mismo ocurre con nuestra sociedad. El Estado del Bienestar se inventó para terminar con la lucha de clases eliminando el presupuesto de hecho: el propio concepto de clase. Muerto el perro, se mata la rabia. Dejan de existir burgueses porque solo hay burgueses. Clase media. Consumidores que no ven los extremos económicos de la sociedad. Los marginados se instalan en las periferias de las ciudades. Los ricos en los gimnasios y restaurantes mezclados con la chusma corriente. Y mientras unos morimos de colesterol, el resto se muere de hambre.

La misma deforestación ocurre con la cultura. Quizá la más grave y determinante para que la masa consienta el universalismo político. Igual que se extinguen especies animales o plantas, cada semana desaparece una lengua en el planeta. Y mientras sepultamos para siempre una manera distinta y milenaria de decir madre, Zara abre tiendas con los mismos escaparates por todo el mundo. Y la gente viaja a Nueva York para comprar lo mismo que ve en la calle Sierpes.

Por último, la deforestación política. Cada vez votamos menos y a menos partidos. Apenas dos marcas electorales han secuestrado toda la política representativa dejando sin voz a la sociedad civil. Y encima nos cuentan que eso es lo moderno. Como en Suiza y Estados Unidos. No. Eso es mentira.

Andalucía está padeciendo como ningún otro pueblo de España y Europa esta deforestación masiva. Nuestras costas y pueblos se han plagado de edificios. Nuestros campos de barbechos y ahora de huertos solares subvencionados para que no quiebren las promotoras inmobiliarias. Ocupamos los últimos lugares en desempleo, producción industrial, renta y educación. Incluso nos morimos antes que la media española. Pero a nadie importa porque Andalucía se ha hecho invisible para los andaluces. El nuevo estatuto que aprobaron apenas un tercio de votantes nos ha colocado en el segundo escalón autonómico detrás de las privilegiadas de siempre, vulnerando así el espíritu popular del 28 de febrero. Seguimos siendo la única comunidad que hace coincidir sus elecciones autonómicas con las generales, como un postizo de cuyos resultados nos enteramos de madrugada y que ha condenado lentamente a la marginalidad al hecho diferencial andaluz. Esta coincidencia electoral es sin duda el mayor de los desprecios a nuestro pueblo, perpetrado por los mismos que no estando aquí también desprecian a Blas Infante.

Ya está bien. Andalucía es otra. Y otro el pueblo andaluz. Lo acepto pero no lo acato como tampoco lo acataría Blas Infante. Si él estuviera aquí entre nosotros, vivo como yo siento que lo está, volvería a gritar ¡Andaluces levantaos! Pedid tierra y libertad. Pero no lo pediría igual que hace 72 años. Ahora todo es más sutil y complejo.

Ahora Tierra y Libertad equivalen a ecologismo, autosuficiencia alimentaria y energética, elecciones propias para Andalucía y más sociedad civil. Blas Infante lucharía contra la adulteración del andalucismo al que los partidos estatales quieren convertir en una línea transversal de sus programas, como ya hicieron con el ecologismo o el feminismo. Blas Infante reivindicaría la esencia del andalucismo como la única ideología desglobalizadora que contiene en sí misma la lucha ecologista y libertaria. Por eso pido a los políticos que hoy sí están aquí un esfuerzo de generosidad y humildad para crear una fuerza esencialmente andaluza adaptada al siglo XXI, una casa común donde se encuentren la radical democracia, el ecologismo y andalucismo político.

Si Blas Infante estuviera aquí se sentiría tremendamente orgulloso de este acto civil en su homenaje, protagonizado por el pueblo andaluz, donde no hay más protocolo que la evidencia de ser todos iguales. Aún así, pido al Presidente de la Junta de Andalucía que reflexione sobre su ausencia, para que sea el último año que falta al respeto de Blas Infante no acudiendo al lugar de su fusilamiento. Igualmente pediría a todas las fuerzas políticas andaluzas que no organicen más actos paralelos en su memoria y que acudan a éste, por favor, sólo a éste. No frivolicen más con la muerte indigna y todavía no restaurada del Padre de la Patria andaluza.

Pero sobre todo, si Blas Infante estuviera aquí, vivo entre nosotros como yo siento que lo está, lucharía para resucitar el alma de Andalucía. Y lucharía para la recuperación de nuestra conciencia como pueblo. Y se dejaría la piel por la normalización de nuestra historia en los colegios y bibliotecas. Y volvería a pedir simbólicamente el uso ecuménico de la Mezquita de Córdoba, la repatriación jurídica y sentimental de los descendientes de andalusíes expulsados, o la declaración del flamenco como patrimonio intangible de la humanidad por la UNESCO.

Yo lo he hecho. Pero yo no soy nadie. Solo. Apenas el colibrí de la fábula. Cuentan que el bosque ardía. Los animales huyeron hacia el lago. Y allí lamentaron la pérdida del decorado de sus vidas. Todos menos un colibrí. Tomó una gota de agua en su pico y se fue dirección a las llamas. Volvió una, dos, tres, cuatro veces ante la mirada atónita de los demás. Al quinto viaje, un animal cualquiera le preguntó: “¿No ves que tu esfuerzo es inútil? Ni aún con un millón de gotas, ni aún dedicando tu vida entera, conseguirías apagar el fuego”. Tienes razón, contestó el colibrí, pero al menos yo estoy poniendo mi parte.

La realidad es terca y conviene aceptarla. Como el resto de los animales, el colibrí también acepta la insolencia de la verdad. Pero no la acata. Sabe que el bosque se convertirá en cenizas. Pero con su conducta diferenciada de la masa, el colibrí está quemando las conciencias del resto de los animales que contemplan las llamas con los brazos cruzados. Si se hubiera quedado quieto como ellos, ninguno se hubiera cuestionado su comportamiento. Al asumir su responsabilidad colectiva, el colibrí los está dejando en evidencia. Porque si todos imitaran al colibrí, tal vez la realidad sería otra. Quizá se apagara el fuego. Al menos, el fuego de sus conciencias. En eso consisten las utopías. En aceptar la realidad para desobedecerla. Y en eso consiste el andalucismo. En que todos los que estamos hoy aquí actuemos como colibríes para Andalucía.

Aceptemos la verdad. Andalucía es otra y otro el pueblo andaluz. Yo la acepto pero no la acato. Como Blas Infante. Como el colibrí. Yo me llamo Antonio Manuel. Como mis abuelos. Tengo dos hijos a los que mi mujer y yo hemos llamado igual que los padres de nuestros padres. A partir de mañana, prometo que nos lavaremos juntos las manos antes de comer como hacían sus abuelos. Y les contaré por qué sus abuelas hacían sábado.

Para que no lo olviden.

Al mayor lo llamamos Liberto en recuerdo de su abuelo libertario. Lo llamamos Liberto para que no olvide jamás que la libertad, como el amor y la memoria, se gasta de no usarla. Para que no olvide jamás que ha nacido libre y que el uso de su libertad dará sentido a su vida.

Y lo llamamos Liberto para que no olvide jamás el ansia de libertad del pueblo al que emocionalmente pertenece, para que no olvide jamás el deseo que lleva Andalucía hilvanado a su nombre, para que no olvide jamás el último grito de Blas Infante con una bala incrustada en la espalda. El mismo que os pido que gritéis conmigo. Pisad la tierra que os pertenece. Levantad los puños y apretad un pedazo de cielo porque es vuestro. Y demostrad a Blas Infante que su voz y el alma de Andalucía siguen vivas, más que vivas que nunca:

¡Viva Andalucía Libre!

La comisión del PA estudiará el recurso de los ex militantes el día 29 de agosto

La comisión de garantías del Partido Andalucista, que preside Juan Harillo, afirmó ayer por la mañana que será en la próxima reunión del organismo, el 29 de agosto, cuando se estudie el recurso presentado por los ex militantes del PA de Coín. Harillo, que se abstuvo de realizar declaraciones al respecto, explicó que durante el mes de agosto sería muy complicado reunir a los miembros del comité, ya que proceden de distintas provincias andaluzas, y que no será hasta la reunión de finales de mes cuando se trate este asunto, entre otros temas del día. Por su parte, Beatriz Sánchez, ex militante del Partido Andalucista y principal afectada, lamentó que ésta respuesta llegue con tanta demora. "Lo tenían que haber solucionado mucho antes, porque es un problema que viene coleando desde abril, y ahora es muy tarde", afirmó. Sánchez explicó además que "los plazos de respuesta, establecidos en los estatutos, no se había cumplido" y que no se habían respetado sus derechos. La ex militante concluye afirmando que ya no espera nada del partido y que en la reunión del 29 de agosto no cree que se aclare nada. El conflicto surgió en abril, cuando tras la celebración de la asamblea ordinaria para elegir al secretario local, algunos militantes del partido detectaron irregularidades en las listas. Se emitió un escrito a la comisión de garantías por el que no recibieron ninguna respuesta y en el que se solicitaba la disolución del comité local y la celebración de unas nuevas elecciones. Esta serie de hechos son los que llevarán a este grupo de ex militantes a tomar acciones legales y denunciar al partido ante los tribunales el próximo mes de septiembre.

viernes, 7 de agosto de 2009

Varios ex militantes llevarán al PA de Coín ante los tribunales


Los problemas internos entre miembros del Partido Andalucista de Coín han llegado a su punto culminante. Varios militantes denuncian irregularidades durante la celebración de la asamblea ordinaria de abril además de una serie de acusaciones de "abuso de poder". Todo esto ha provocado que se haya interpuesto un escrito de reclamación ante el comité de garantías del partido, del que no han recibido respuesta en el plazo estipulado por los estatutos, por lo que han anunciado que van a emprender acciones legales.
"Será en septiembre cuando retomemos todo este asunto y cuando nuestro abogado se ponga a trabajar en la denuncia", explica Beatriz Sánchez, unas de las ex militantes afectadas.
Los problemas que han llevado a esta situación se remontan al mes de abril, cuando Beatriz Sánchez decidió presentar una candidatura a la secretaría local. Sánchez afirma el primer teniente alcalde de la localidad, Andrés Mérida, le ofreció su apoyo pero después presentó su propia candidatura y, según Sánchez, inició una campaña contra ella en la que no faltan "amenazas y presiones".
En el documento enviado al comité del partido se pide la anulación de la asamblea ya que, según dos militantes afectados, la propia Sánchez y Rafael Palomo, se "vulneraron los estatutos del partido, y el reglamento de la asamblea".
A pesar de que una gestora dependiente del PA controló la votación, los ex militantes afirman que durante el proceso se concedieron 10 altas nuevas al partido, que apoyaron a Mérida en el voto. Según destacan, este hecho no se les dio a conocer hasta el día de la asamblea, lo que les dejó "sin margen de maniobra, desvirtuando el resultado de la votación".
Rechazo. Por su parte, el secretario del PA de Coín, Salvador López, y el primer teniente alcalde de Coín, Andrés Mérida, dijeron ayer que no tenían intención de "entrar en este juego" y que si se había producido alguna irregularidad se solucionaría por los cauces tradicionales. "Tenemos órganos superiores que determinan la actuación democrática del partido y ellos decidirán", dijo López. Mérida afirmó desconocer la causa por la que los ex integrantes del partido no habían recibido respuesta del comité en el plazo establecido.
El primer teniente alcalde aclaró además que durante la asamblea a la que se refieren los ex militantes no se produjo ningún tipo de ilegalidad y que se accedió al voto de la forma tradicional. "Se fue pasando listas y cada uno con su DNI ejerció su derecho". Ambos afirmaron que lo único que buscan estas personas es "perjudicar y dañar al partido".